Cuando y como consultar

Hay momentos en la vida en que se impone una discontinuidad y no es posible o simplemente no se quiere seguir igual.
Algo caracteriza todos esos momentos, hay un malestar.
Eso que hace necesario un cambio en nuestras vidas, puede tomar diferentes formas, los llamamos síntomas.
Estamos acostumbrados a reconocerlos a partir de escuchar hablar de ellos, como por ejemplo:

En niños: inhibiciones, fobias, trastornos del sueño, trastornos de la alimentación, dificultad en el control de esfínteres, problemas de atención, problemas del aprendizaje.

 En adolescentes: problemas sexuales, anorexia, bulimia, adicciones, impulsividad, problemas en la elección vocacional o ocupacional.

En adultos: ataques de pánico, angustia, ansiedad, depresión, problemas de pareja, problemas laborales, trastornos del sueño, desgano, tristeza, duelo, impotencia.

En la pareja: como: fertilidad, adopciones, violencia familiar.

Hemos hecho una enumeración de algunos de los términos usuales de nuestra época. Estos representan diagnósticos basados en criterios universales, muchas veces necesarios para que quien ya sabe que necesita hacer una consulta, pueda dar nombre a lo que padece sin poder nombrar.
La singularidad que respetamos profundamente y que es la guía de nuestra práctica clínica, da a cada síntoma que en un tratamiento se pueda desplegar, el valor de una verdad que hay que develar para permitir tomar una posición desde donde cada consultante pueda encontrar una forma de vivir su vida en la que le sea posible sentirse feliz.
Cuando se ha tomado la decisión de consultar solo es necesario hacer el llamado.